Rigidez arterial: por qué tus arterias se endurecen con la edad y qué lo revierte

Por cada metro por segundo que sube la velocidad de la onda de pulso, el riesgo de morir sube un 15%, y la rigidez arterial predice mucho más antes de los 50 que después de los 70. Lo primero que se estropea no es el músculo de la arteria, es el endotelio que fabrica óxido nítrico. Qué la endurece, por qué la tensión alta llega después y qué la revierte.

Por cada metro por segundo que sube la velocidad de la onda de pulso, el riesgo de morir sube un 15% (Vlachopoulos, Journal of the American College of Cardiology, 2010). Esa velocidad mide cuánto se han endurecido tus arterias. Y once semanas de ejercicio aeróbico la bajan 0,63 metros por segundo (Bakali, Open Heart, 2023).

¿Qué es la rigidez arterial y por qué se mide con una velocidad?

Es lo que pierde la aorta cuando deja de comportarse como una goma y pasa a comportarse como un tubo rígido.

Cada latido lanza un golpe de sangre a presión. Una aorta elástica se ensancha, guarda parte de esa energía y la devuelve entre latido y latido, así que a los órganos les llega flujo continuo y no una serie de martillazos. Si la pared se endurece, el golpe viaja entero hasta el riñón y el cerebro, y la onda corre más deprisa por el tubo. De ahí que se mida con una velocidad.

La elastina pone el rebote y el colágeno la resistencia, y con los años se pierde la primera y se acumula el segundo. Lo grave es que la elastina casi no se renueva: su tiempo de residencia en tejido humano fue de 74 años (Shapiro, The Journal of Clinical Investigation, 1991), la misma técnica del carbono que fecha el tendón.

¿Por qué importa más cuanto más joven eres?

Porque el mismo grado de rigidez pesa mucho más a los 50 que a los 75, y ahí es donde rinde ocuparse.

Un meta-análisis reunió los datos individuales de 17.635 personas de dieciséis estudios. Cada desviación estándar de más en la onda de pulso multiplicaba por 1,54 el riesgo de ictus, y el efecto se desvanecía con la edad: 1,89 antes de los 50 años, 1,77 entre los 51 y los 60, 1,36 entre los 61 y los 70, y solo 1,23 a partir de los 70 (Ben-Shlomo, Journal of the American College of Cardiology, 2014).

La rigidez arterial multiplica el riesgo cardiovascular por 1,89 antes de los 50 años y solo por 1,23 después de los 70 (Ben-Shlomo, 2014).

¿Qué se estropea antes, la tubería o su recubrimiento?

El recubrimiento, y se sabe porque cada capa se puede probar por separado.

El endotelio es la capa interna que fabrica óxido nítrico, la molécula que ordena a la arteria relajarse. La acetilcolina solo dilata la arteria si ese endotelio funciona; el nitroprusiato, que trae el óxido nítrico ya hecho, la dilata igual. En 110 personas, la respuesta a la acetilcolina se hundió con la edad y la del nitroprusiato apenas se movió (Taddei, Circulation, 1995). El músculo de la pared sigue sabiendo relajarse: lo que falla es la fábrica.

También se sabe cuándo empieza. En 238 personas sanas, la dilatación aguantó intacta hasta los 40 en los hombres y luego cayó un 0,21% al año; en las mujeres aguantó hasta los primeros cincuenta y desde ahí cayó un 0,49% anual (Celermajer, Journal of the American College of Cardiology, 1994).

→ La menopausia no acelera el envejecimiento arterial en sentido figurado: lo hace al doble de velocidad y está medido.

¿La tensión alta endurece las arterias o es al revés?

Al revés de lo que casi todo el mundo asume.

En 1.759 personas del estudio Framingham seguidas siete años, las arterias más rígidas predijeron desarrollar hipertensión después, mientras que la tensión de un ciclo no predijo la rigidez del siguiente (Kaess, JAMA, 2012). Es observacional, así que habla de orden en el tiempo y no de causa, pero cambia el planteamiento: la arteria rígida no es solo consecuencia de la tensión alta, es parte de lo que la produce. La regulación minuto a minuto la contamos en barorreflejo.

¿Cuánto lo mueve el ejercicio y en cuánto tiempo?

Menos de lo que promete cualquier titular y más de lo que consigue ninguna pastilla.

El meta-análisis más grande, 79 estudios con 3.729 personas, cifra la mejora del aeróbico en 0,63 metros por segundo tras una media de once semanas (Bakali, Open Heart, 2023). En mayores de 60 años llega a 1,21, con muestras mucho menores (da Silva, PLOS ONE, 2024).

Tres meses de un programa domiciliario basado sobre todo en caminar subieron un 30% la vasodilatación, hasta niveles de adulto joven (DeSouza, Circulation, 2000), aunque fueron trece hombres y sin grupo de control. En el estudio hermano, la distensibilidad mejoró de forma independiente del peso, la grasa, la tensión y el consumo máximo de oxígeno (Tanaka, Circulation, 2000). Para calibrar: veinte ensayos de calentamiento pasivo no movieron la rigidez, como contamos en baños de hielo y sauna.

Tres meses de caminar recuperaron un 30% de vasodilatación, y la arteria mejoró aunque el peso y la tensión no se movieran (DeSouza y Tanaka, 2000).

¿Entrenar fuerza te endurece las arterias?

Casi con seguridad no en tu caso, pero el matiz merece contarse.

El miedo viene de un meta-análisis de ocho ensayos con 193 personas: la fuerza se asoció a un 10,7% más de rigidez, y a un 11,6% con alta intensidad (Miyachi, British Journal of Sports Medicine, 2013). La letra pequeña es que aparecía en jóvenes con arterias muy elásticas, y no en mediana edad ni con intensidad moderada. Lo que vino después va en otra dirección: en 651 personas con riesgo cardiovascular la fuerza tendió a mejorarla (Evans, Sports Medicine, 2018), y en 41 estudios con 1.270 personas no hubo efecto (Thomas, Scientific Reports, 2026).

ModalidadRigidez arterialEndotelioSolidez
Aeróbico continuo0,63 m/s menos en once semanasMejoraLo más consistente
Caminar tres mesesValores de entrenado30% más de vasodilataciónMuestras pequeñas
Aeróbico y fuerza juntos0,79 m/s menosMejoraCerteza moderada
Fuerza solaSin cambioDe lo mejor en mayoresContradictoria
Fuerza intensa en jóvenes11,6% más de rigidezSin datos8 ensayos, 193 personas

→ Dejar la fuerza por miedo a las arterias es cambiar un riesgo que no tienes por otro que sí: perder músculo.

¿Cómo es tu plan de acción con Toni Alonso?

Como entrenador personal en Murcia, así se traduce a una semana concreta:

En Health Longevity buscamos justo esto, marcadores que predicen décadas y no semanas. Una arteria elástica no se ve en el espejo, pero la capacidad aeróbica que la sostiene sí la detallamos en VO2max.

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