Anabolismo y catabolismo: el equilibrio que determina cómo envejeces

Tu músculo se fabrica y se destruye a la vez: lo que ves es el saldo de esa cuenta. Diez días en cama bastaron para que adultos mayores sanos perdieran 0,95 kg de masa magra en las piernas y su síntesis de proteína muscular cayera un 30% (Kortebein et al., JAMA, 2007). Te contamos qué mueve de verdad ese balance.

Tu músculo no es una estructura fija: se fabrica y se destruye a la vez, todos los días. Lo que ves en el espejo es el saldo de esa cuenta. Diez días en cama bastaron para que adultos mayores sanos perdieran 0,95 kg de masa magra en las piernas y su síntesis de proteína muscular cayera un 30% (Kortebein et al., JAMA, 2007).

¿Qué son el anabolismo y el catabolismo?

Anabolismo es construir: unir piezas pequeñas para fabricar estructuras grandes, y eso cuesta energía. Catabolismo es descomponer: romper estructuras grandes para obtener piezas y energía.

Los dos ocurren a la vez, siempre, en todos los tejidos. No son fases que se alternen como el día y la noche, y desde luego el catabolismo no es "lo malo": sin él no podrías retirar una proteína dañada ni tirar de tus reservas cuando llevas horas sin comer.

→ Lo que determina si ganas o pierdes tejido no es cuánto construyes ni cuánto destruyes por separado, sino la diferencia entre ambos a lo largo del día. Eso es el balance neto.

¿Cuánta proteína recicla tu cuerpo cada día?

Mucha más de la que comes.

Un adulto recambia entre 200 y 300 gramos de proteína corporal al día, bastante más que los 60 a 120 gramos que ingiere una persona media. El músculo, por su tamaño, aporta alrededor de un tercio de ese recambio diario.

Eso significa que tu cuerpo reutiliza la mayor parte de sus propios aminoácidos: los recupera de proteínas que retira y los vuelve a usar. La proteína de la dieta no construye el músculo entero, cubre las pérdidas y desplaza el balance.

→ Consecuencia práctica: el músculo que tienes hoy no está hecho del mismo material que hace un año, aunque la báscula marque lo mismo. Es una estructura en obras permanentes.

¿Qué significa que el balance sea positivo o negativo?

Es una resta sencilla: síntesis menos degradación.

En ayunas y en reposo, la síntesis baja y la degradación sube, así que el balance es negativo. Después de comer proteína ocurre lo contrario. En una persona sana que come y se mueve con normalidad, esos periodos se compensan y al final del día el saldo queda en cero: mantienes tu músculo.

EscenarioSíntesisDegradaciónBalance neto
En ayunas y en reposoBajaAltaNegativo
Después de comer proteínaSubeBajaPositivo
Fuerza sin comer despuésSubeSube másNegativo, aunque menos
Fuerza más proteínaSube muchoBajaClaramente positivo
Reposo en cama o inmovilizaciónSe hundeApenas cambiaNegativo sostenido

→ Fíjate en la tercera fila: entrenar sin comer proteína después mejora el balance, pero no llega a volverlo positivo. Hacen falta las dos cosas.

¿Cuánto dura el efecto de una sesión de fuerza?

Mucho más de lo que dice el mito de la ventana anabólica de treinta minutos.

En personas no entrenadas, el balance proteico neto del músculo se mantuvo mejorado hasta 48 horas después de una única sesión de fuerza, con independencia del tipo de contracción realizada (Phillips et al., American Journal of Physiology, 1997).

→ Traducción: entrenar fuerza dos o tres veces por semana no deja huecos. Cada sesión deja el músculo receptivo durante uno o dos días, y es ahí donde la proteína de la dieta se convierte en tejido.

¿Qué pasa cuando dejas de moverte?

Aquí la ecuación se vuelve rápida y brutal.

La sección transversal del cuádriceps cayó un 3,5% tras solo 5 días de inmovilización de la pierna y un 8,4% tras 14 días, con pérdidas de fuerza del 9,0% y del 22,9% respectivamente (Wall et al., Acta Physiologica, 2013).

En adultos mayores sanos, 10 días de reposo en cama produjeron una pérdida de 0,95 kg de masa magra en las piernas y una caída del 30% en la tasa de síntesis de proteína muscular (Kortebein et al., JAMA, 2007).

Fíjate en el detalle importante: en el desuso, la degradación apenas se mueve. Lo que se hunde es la síntesis. El músculo no se destruye más rápido, se reconstruye mucho más despacio.

→ Por eso un ingreso hospitalario, una escayola o un invierno sedentario pesan tanto a partir de cierta edad: el balance se queda negativo durante días seguidos, y recuperar lo perdido cuesta mucho más tiempo que perderlo. Es el mecanismo que hay detrás de la sarcopenia silenciosa.

¿Y si estoy en déficit para perder grasa?

El déficit calórico empuja el balance hacia el lado catabólico, pero no dicta el resultado.

Cuarenta hombres jóvenes con sobrepeso siguieron un déficit del 40% durante cuatro semanas entrenando fuerza y sprints seis días por semana. El grupo con 2,4 g de proteína por kilo ganó 1,2 kg de masa magra y perdió 4,8 kg de grasa; el grupo con 1,2 g por kilo no perdió masa magra y perdió 3,5 kg de grasa (Longland et al., American Journal of Clinical Nutrition, 2016).

→ El matiz honesto: fue un protocolo muy exigente, muy corto y con hombres jóvenes que tenían mucho margen de mejora. No esperes ganar músculo en déficit de forma indefinida. Lo que sí demuestra es que en un déficit agresivo la proteína y la fuerza deciden si lo que pierdes es solo grasa o también tejido activo.

¿Importa cómo repartes la proteína en el día?

Sí, aunque menos de lo que se vende.

Con la misma cantidad total de proteína en las 12 horas posteriores a entrenar, repartirla en cuatro tomas de 20 gramos cada 3 horas produjo más síntesis de proteína miofibrilar que ocho tomas de 10 gramos cada 1,5 horas o dos tomas de 40 gramos cada 6 horas (Areta et al., The Journal of Physiology, 2013).

→ La regla práctica que se deduce: tres o cuatro tomas con proteína suficiente, repartidas, mejor que una comida enorme y el resto vacías. Si quieres el detalle de cuánta proteína necesitas y por qué con la edad hace falta más por comida, lo tienes en nuestro artículo sobre proteostasis.

¿Cómo cambia este equilibrio con los años?

No porque el catabolismo se dispare, sino porque la respuesta anabólica se apaga: hace falta más estímulo (más proteína por comida, más carga en el entrenamiento) para conseguir la misma subida de síntesis. A eso se le llama resistencia anabólica.

→ Y hay una segunda vía, la del estrés sostenido: el exceso crónico de cortisol empuja de forma activa hacia el lado catabólico. Lo desarrollamos en el artículo sobre estrés crónico y composición corporal. Si te interesa qué señal molecular enciende exactamente la construcción, es mTOR, y lo explicamos en el artículo sobre AMPK y mTOR.

¿Cómo es tu plan de acción con Toni Alonso?

Envejecer bien no consiste en evitar el catabolismo: consiste en no dejar que el balance se quede negativo semana tras semana. Como entrenador personal en Murcia especializado en longevidad saludable (Health Longevity), Toni Alonso construye tu programa alrededor de las dos palancas que mueven de verdad esa ecuación: fuerza con carga suficiente dos o tres veces por semana y proteína bien repartida el resto del día, con especial cuidado en las etapas de parón, lesión o pérdida de peso, que es cuando el saldo se descuadra. Reserva una prueba gratuita en el centro y hacemos números con tu caso.

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